Mi nombre es Carolina
Latiff de Jordan, colombiana, pero ciudadana del mundo gracias a la
gran Coca-Cola Company. Tuve la suerte de vivir en Buenos Aires por
ocho años. Allí llegué con mis dos viejos Golden
Retrievers, Sebastián y Francisca, que habían salido
de Colombia, pasado por Atlanta, EE.UU., Río de Janeiro ,Brasil
y finalmente a Buenos Aires.
En el ir y venir de los días y semanas y meses, veía
siempre pasar por frente de casa a un muchacho que entrenaba a las
mascotas de los vecinos del barrio, con un cariño y una dedicación
que solamente un ser muy especial puede tener. Mis viejos ya eran
viejos y solamente necesitaban una caminada que yo siempre les daba.
Pero veía a este chico y me admiraba del amor y la dedicación
con que trabajaba con cada uno de los animales que sacaba. Grande,
chico, joven, viejo, atento o torpe, no importaba. A cada uno le enseñaba
con amor , paciencia y dedicación. Y siempre pensé,"El
día que tenga un cachorro le pediré a este muchacho
que me ayude a entrenarlo".
Así paso el tiempo, mis viejos se fueron dejando una gran huella
en mi corazón. Por eso reincidí, y llego a casa Nerón,
un lindo cachorro Golden Retriever, nacido en tierra Argentina. Pocos
días después encontré al muchacho que entrenaba
a las mascotas de los vecinos. Ahora era mi turno. Recuerdo como si
fuera ayer cuando me dijo, "nuestras mascotas nos acompañan
generalmente por diez a quince anos, y por eso ellos tienen que ser
un placer y no un problema. En la medida que disfrutemos más
de su compañía, de su buen comportamiento, será
mayor el tiempo y las ocasiones que los hagamos partícipes
de nuestras actividades". Eso no lo olvidaré nunca.
A medida que pasaba el tiempo, Nerón era cada vez más
dócil, más atento, compartía más nuestra
rutina. |
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Y que decir
de la desesperación por salir cuando Manuel llegaba a sacarlo.
Y tiempo después, cuando comienza a participar del doggy
day. Nerón sabía que el miércoles había
que sentarse al lado de la puerta, pues venía el "colectivo
del cole" para llevarlo a jugar con sus amigos y a aprender
cosas nuevas.
No hay palabras que puedan describir la satisfacción y la
felicidad que se siente. Un tiempo después Nerón tuvo
familia. Gracias a Manuel y a su gestión, a Mark y Lizzy
Smith, que son gente maravillosa, Rosy y mi Nerón tuvieron
nueve lindos cachorros. Todos sanos y preciosos tuvieron oportunidad
de pasar un día a la semana juntos en doggy day en Las Lunas.
Yo, por suerte, tengo a dos cachorros maravillosos. Muy diferentes
el uno del otro, Manuel me indicó sus destrezas y debilidades
y hoy comparten los tres de la mayoría de la actividades
familiares.
En Junio del 2003 fuimos trasladados a Atlanta, EEUU. Gracias a
la total confianza en Manuel y su equipo, viajamos sin grandes contratiempos
mientras que Nerón, Barney y Bosca quedaban en Las Lunas
hasta que tuviéramos casa para que ellos llegaran. Mes y
medio después Manuel viajó personalmente con ellos
hasta llegar a la puerta de casa con tres
maravillosos Goldens, que venían confiados que todo estaba
bien pues Manuel estaba con ellos. El cambio de temperatura tan
drástico fue el único inconveniente. Pero Manuel nos
guió en todo momento , nos infundió tranquilidad y
nos educó de la mejor manera para que saliéramos airosos.
No tenemos palabras para agradecer a Manuel, a Las Lunas y a todo
el personal que, detrás de bambalinas, hacen que toda esta
maravilla sea una realidad. En nombre mío y de toda mi familia
, especialmente de Nerón Barney y Bosca, queremos agradecer
su incansable dedicación. Un abrazo de profunda admiración
y cariño,
Los Jordan Latiff
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