Me presentaron a
Manuel Leunda como un excelente adiestrador mientras caminaba por
la calle con mis dos perros, tratando de evitar sus tironeos. Sabía
que tenía que hacer algo respecto a su comportamiento, así
que fijamos objetivos específicos de adiestramiento y un plazo
para alcanzarlos. Alrededor de un mes más tarde, ya podía
dominarlos en mis caminatas por la calle.
Los perros tenían personalidades muy diferentes -uno un poco
tímido, el otro muy cabezadura- y Manuel adaptó el entrenamiento
para cada perro. Me enseñó cómo trabajar con
los perros y cómo tratar con el nuevo desafío de manejar
dos perros al mismo tiempo. También trabajó con mis
hijos y mi marido. De nuevo, el entrenamiento fue adaptado a las necesidades
de mi familia -queríamos involucrarnos, y nos enseñaron
la manera adecuada de hacerlo-.
Cuando logramos nuestros objetivos de adiestramiento, tuve la opción
de parar o continuar hacia otros niveles de adiestramiento. Francamente,
yo disfrutaba las sesiones tanto como los perros, así que elegí
continuar. Nunca me sentí presionada a continuar; fue mi elección.
Nuestras experiencias con las lunas fueron más allá
del adiestramiento. Todos los viernes, una camioneta venía
a casa y los perros corrían hasta la puerta instantaneamente.
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Era la camioneta de las lunas, que venía a buscarlos
para su doggy day, un día en el campo donde podían
correr libremente, jugar con otros perros, tomar un baño
y volver a casa cansados y contentos.
Debido a que teníamos gente viviendo en casa, no hospedamos
a los perros durante nuestras vacaciones. Pero sí los hospedamos
en las lunas pet inn durante Navidad y Año Nuevo por varios
años, ya que los fuegos artificiales de casa los molestaban.
Sabíamos que estaban seguros, bien atendidos y lejos de los
fuertes sonidos de los fuegos artificiales.
Desde traernos comida para los perros, ayudarnos a encontrar un
veterinario, hasta resolver problemas arraigados de comportamiento,
Manuel y su staff estuvieron continuamente involucrados con nuestros
perros y nuestra familia. Cuando (tristemente) nos tuvimos que mudar
de Argentina, fue un alivio saber que las lunas se ocuparía
de todos los trámites y el traslado de nuestros perros desde
casa hasta el aeropuerto. Dejamos el país sin esfuerzos,
con todos los papeles en orden y los perros entregados a tiempo
y contentos. Por suerte para ellos, no sabían que estaban
diciendo adiós...
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