Hola, soy un holandés
viviendo con mi familia (mujer, tres hijos) en Argentina desde 1998
y dueño de Spike, un Siberian Huskey de tres años. Dado
que Spike fue el primer perro en nuestra familia, éramos totalmente
inexpertos en todos los aspectos de tener un perro.
Entonces, cuando Spike tenía 8 meses de edad, empecé
a entrenarlo en las lunas dog school. Lo que empezó
como una necesidad, al final resultó un hobby. Mi primera intención
fue hacer solamente el adiestramiento básico, pero cuando me
propusieron extender el menú con comandos como "retrieve",
"jump", "roll", "crawl", "zigzag",
etc, nos entusiasmamos más. Empecé a entender que el
aprendizaje nunca termina en la vida de un perro y que aprender cosas
nuevas mantiene al perro (y a su dueño) alerta y contento.
Uno de los problemas que tuvimos cuando Spike era joven fue su interacción
con otros perros. Dado que Spike siempre caminaba con correa (los
Huskies tienden a escaparse) se sobreexcitaba al cruzarse con otros
perros, tirando fuerte de la correa. Manuel me sugirió que
a Spike le haría bien socializarse con otros perros en un ambiente
controlado y cerrado. Decidimos agregar este elemento en la educación
de Spike: doggy day. Después de algunos días, notamos
una clara diferencia; Spike estaba mucho más tranquilo al encontrarse
con otros perros mientras caminábamos.
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Ahora, todos los jueves Spike se muestra con ganas de asistir a
su doggy day. Cuando vuelve a la tarde, sólo quiere comer
y dormir. Estoy convencido de que este ejercicio semanal contribuye
a la salud y estado físico de Spike.
Dado que somos una familia holandesa, tenemos vacaciones de 6 semanas
para visitar nuestro país. Durante nuestras vacaciones, Spike
se hospeda en las lunas pet inn, en un campo en Pilar. Después
de nuestras últimas vacaciones, Spike volvió a casa
con buena salud y más fuerte que nunca por haber corrido
y jugado todos los días con sus amigos.
Pronto estaremos dejando el país y haremos uso de otro servicio
que ofrece las lunas: dog travel,
un servicio de traslado puerta a puerta para Spike. Estaremos viviendo
en Grecia desde el mes que viene y las lunas estará
llevando a Spike desde Argentina hasta Grecia por avión,
y estará acompañándolo durante el viaje. De
todas las alternativas, ésta es la más conveniente
y más económica, una combinación que uno no
encuentra muy seguido.
Analizando los más de dos años de entrenamiento con
las lunas, puedo decir que ha sido muy satisfactorio. No
todo fue fácil, pero con la actitud y el esfuerzo correctos,
hemos más que logrado los objetivos que nos habíamos
fijado: tenemos un perro encantador que nos entiende y conoce su
lugar en la familia. También, Spike tiene un jefe sólido
que lo entiende y sabe cómo enseñarle nuevos trucos.
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