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Diario: La Nación
Fecha: 25-Oct-2003
Duración: Media página

Convivencia: la presencia de una mascota es positiva en la familia

Los expertos coinciden en que la relación de los niños con sus perros construye la base de aprendizajes futuros y mejora la comunicación


Una de las ventajas de vivir en una casa con jardín o con un amplio espacio verde, como sucede en los countries, las chacras o los barrios cerrados, es que los chicos puedan jugar en un ámbito de mayor libertad y seguridad para que su relación con la mascota de la familia se desarrolle de una manera más espontánea y gratificante.

La importancia de que esta convivencia sea armónica y feliz no es un tema menor. "Después de muchos años de experiencia en adiestramiento canino he podido observar que, frecuentemente, la relación familia-perros sirve para educar mejor a nuestros hijos", expresó Manuel Leunda, director de Las Lunas, empresa especializada en servicios para mascotas.

Según su experiencia, asegura que "los perros son útiles en el tratamiento de niños y adultos con problemas motrices o mentales. Menos difundido es que la tenencia de un perro también contribuye a complementar la educación de los chicos en su entorno familiar.

"Tener un perro implica una responsabilidad: cuidarlo, alimentarlo, pasearlo y ocuparse de su bienestar y salud -agregó Leunda-. Esto lo vive y lo siente un niño mediante el ejemplo de sus padres, que encuentran en el animal la posibilidad de transmitir y delegar parte de esta responsabilidad a sus hijos, para que la vivan como propia". A través del trato con una mascota, el niño tiene la posibilidad de entender más fácilmente lo que es el respeto al otro. En relación con este tema, la profesora de jardín de infantes y equinoterapeuta María Guadalupe Gómez afirmó: "Las personas, por lo general, nos comunicamos mediante la palabra y la escritura, y muchas veces nos olvidamos de utilizar nuestro lenguaje gestual y corporal. Los perros, por ejemplo, nos contactan con este aspecto, que es clave para el desarrollo del área afectiva de los chicos".

La educadora añadió que "si se tiene en cuenta que para la adquisición de cualquier aprendizaje cognitivo son fundamentales el ritmo y la repetición, la convivencia con un perro en la familia hace posible la práctica de hábitos en forma cotidiana. Esto construye la base de futuros aprendizajes y de experiencias vinculares en los niños."

En síntesis, educadores y expertos coinciden en que la relación con su mascota resulta benéfica para los niños en aspectos tan fundamentales como los que siguen:

Respeto: los niños aprenderán a respetar a su perro y, a través de él, a todos los animales. También serán respetados.

Autoestima y seguridad: un perro es sumiso y complaciente por naturaleza. El perro de la familia -especialmente si ha sido adiestrado- da a los niños la oportunidad de ser obedecidos, al menos en forma parcial. Es una manera de que aprendan a ser líderes por medio de su mascota.

Vivencias: las innumerables experiencias que tiene un niño con su perro son una enseñanza para la vida. Con ellos, los chicos descubren alegrías y tristezas, salud y enfermedad, y hasta pérdidas extremas, como la muerte de un ser querido, pues el ciclo de vida de un perro es más corto que el de los seres humanos.

Sexo: los niños pequeños aprenderán sobre las diferencias entre perros machos y hembras, y cuando las perras tengan cría en el hogar tendrán la oportunidad de entender acerca de la reproducción y del amor materno.

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