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Revista: Tigris
Fecha: agosto 1998
Duración: 3 páginas

Adiestra, aloja y cría

No existe una profesión que enseñe lo que él hace. No hay una teoría que marque qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Es verdad que en las librerías venden diferentes libros, pero ninguno contiene la fórmula exacta. El es adiestrador de perros. Se encarga de enseñarles dosciplina y guardia. Tiene un pensionado en Del Viso, ocho perros propios y se dedica a la cría de ovejeros. Afirma que lo que él sabe lo aprendió gracias a la práctica.
Se llama Manuel Leunda. Tiene 30 años y hace ya 12 que dedica su tiempo a enseñar disciplina y guardia a los perros. "Todos los que hacen guardia deben hacer sí o sí disciplina primero, son como correlativas", afirma. Para que aprendan guardia es necesaria la presencia de otra persona a la que el perro ataque. Por eso, esa persona también debe estar entrenada. No cualquiera puede pararse delante del perro para que éste lo muerda.
Los cursos que dicta a sus "alumnos" duran, en principio, cuatro meses. Pueden ser más largos si el dueño lo pide. "Es muy imporrane", sostiene Leunda, "que los dueños también hagan parte del entrenamiento. Deben saber cómo tratarlos y qué decirles para que los perros les respondan". Por eso, el curso tiene como dos etapas. La promera requiere solamente de la presencia del perro. En la segunda, su dueño debe acompañarlo en el entrenamiento.
Mientras Leunda juega con Astrid, una perra Labrador, le hicimos algunas preguntas acerca de su especialidad. Más que una entrevista, fue una charla en medio de idas y venidas. Todo el tiempo, Astrid obedeció a su profesor. Nuestra presencia no pareció perturbarla en lo absoluto.

¿Por qué se le ocurrió crear un pensionado para perros?
La idea surgió luego de ver otros pensionados, donde los animales se la pasan encerrados durante quince días. Eso no les hace bien. Por eso, busqué un lugar con mucho parque donde los perros pudieran estar sueltos. Comen y duermen separados, pero durante el día están sueltos. Por supuesto, tnego separaciones para los perros que no pueden estar con los demás.

Además del pensionado, usted los entrena, ¿qué es lo que la gente busca cuando lo llama?
Generalmente, me llaman porque el perro se come los zapatos, la ropa. Porque rompe los alambrados y rasca las paredes. A esos perros les enseño disciplina. Unos responden más que otros. Otras personas, quieren perros guardianes. Aunque es importante saber que algunas razas (Rotweiller, Ovejero Alemán) son más guardianas que otras.

¿Cuánto dura cada sesión?
Dura todo el tiempo mientras el perro esté concentrado. Lo más común es que sean treinta o cuarenta minutos. No más, porque después ya no obedece.

¿Hay perros que le obedecen más que otros?
Sí, por supuesto. Y eso depende mucho del dueño. Cuando éste sigue con los entrenamientos el perro aprende mucho más rápido.

¿En qué consiste la enseñanza de guardia?
Primero se les enseña disciplina para que aprendan a obedecer. Luego, se los enfrenta a casos reales: gente saltando una pared, entrando por una ventana... En estos casos tengo personas que me ayudan, porque el perro tiene que tener a alguien a quien atacar.

¿Dónde aprendió lo que sabe?
Aprendí mirando a otros adiestradores. También viajé a Estados Unidos y estuve haciendo prácticas allá con un norteamericano. Todavía me mantengo en contacto con él.

¿Cuál es el requsito esencial para hacer lo que usted hace?
Que te gusten los perros. Si no, no se puede llegar a ningún lado. Lo que yo hago no se enseña por la teoría. Es algo que se aprende de la práctica.

En definitiva, para ser adiestrador de perros se necesita tener "pasta". Leunda se dedica a esto desde hace doce años y tiene un pensionado desde hace cinco. Lo hace porque le gusta. Tiene "pasta". Y eso se nota a la legua cuando llega a una casa a buscar a uno de sus "alumnos". Los perros que entrena lo siguen y le obedecen de manera sorprendente.


Texto y fotos: Rosario Lanusse

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